Eludys Calderón, madre de la menor asesinada, con una foto donde sale junto con su hija cuando tomaba el grado de bachiller.
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Mery Granados

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Dos registros de llamadas a Erika Patricia rondan misterio de su asesinato

Gobernación del Atlántico y CTI de la Fiscalía ofrecen hasta $10 millones de recompensa por información sobre los autores.

Un verdadero calvario viven los familiares de la joven de 16 años Erika Patricia Beltrán Calderón. Primero por la trágica noticia de su muerte, y segundo por no saber quién pudo cometer el atroz hecho. Sin embargo, confiados en Dios esperan que las autoridades hagan justicia.

Son varias las hipótesis que surgen a raíz de su muerte. Pero una toma fuerza: las dos llamadas telefónicas que recibió antes de salir de su humilde casa en el barrio Siete de Abril a la altura de la Avenida Circunvalar.

Pero la gran incógnita que tienen sus familiares es: ¿quién quería abusar de ella y después asesinarla?. ¿Será que esa persona estaba obsesionada con ella y la mató para que no dijera nada?

La joven de 16 años salió de su casa en la noche y le dijo a unos familiares que iba para donde una amiga que vive a la vuelta de su casa. Pero nunca llegó a ese lugar.

Erika tomó otro rumbo. Se conoció que fue a un ‘bazar bailable’ en el barrio Los Almendros. Varias cámaras de seguridad del sector captaron a la adolescente dijeron familiares de Erika después de hablar con los investigadores.

Su mamá, hermanos y demás familiares manifestaron que la joven no era de andar en la calle, y que cuando salía, siempre regresaba temprano.

“No tenía novio, no era constante que saliera así. Y si salía, estaba en casa por muy tarde a las 9 y 30 de la noche”, indicó Harrison, uno de sus hermanos.

Ese sábado pasó la hora a la que acostumbraba llegar. “Pensábamos que se había quedado donde un hermano que vive también a la vuelta, pero en la mañana del domingo lo llamamos y nos dijo que no había llegado por allá”, contaron.

Desde ese momento comenzó la preocupación para todos sus familiares. Se acercaron donde la amiga que supuestamente dijo que iba a visitar pero la respuesta fue: “ella no vino ayer por acá”. Pasaba el tiempo, y Erika no aparecía para sus familiares. Mientras, casi de manera simultánea, un vigilante de una cantera en un sector enmontado de Los Almendros la encontraba semidesnuda y estrangulada con una correa color rosado que ella llevaba.

Varias horas después, casi a las 12 del mediodía, los familiares se enteraron por lo medios de comunicación que habían encontrado a una joven semidesnuda, aparentemente violada, con las mismas características y vestimenta similar a la que había salido Erika la noche anterior.

Esa fatídica noticia desgarró el alma de los familiares que de inmediato se dirigieron a las instalaciones de Medicina Legal para confirmar que se trataba de la adolescente. Infortunadamente así fue: era Erika Patricia aquella la joven que encontraron sin vida.

Erika trabajó todo el día sábado en la venta de minutos que tenía en la puerta de su casa con lo que ayudaba económicamente a su mamá. Confirmaron los familiares que aproximadamente a las 8 de la noche recibió dos llamadas y posterior a eso salió.

¿Quién llamó a Erika?

Afortunadamente para la investigación, ella no tenía celular, y el aparato telefónico que utilizaba era el de su hermano. Allí quedaron registradas las llamadas de dos números minutos antes de salir. Uno estaba registrado como “Mío”, y el otro era un número desconocido.

Los investigadores del caso trabajan para poder identificar el o los responsables del crimen. Debido a que llamaron y dijeron que no conocían a Erika.

Extraoficialmente se conoció que en la esquina de su casa había una persona en una moto que le hacía cambio de luces y luego partió. Esto también es materia de investigación de las autoridades.

En la humilde casa del barrio Siete de Abril algunos familiares no se hacen la idea de que Erika esté muerta, mientras que otros solo les queda resignarse, aferrarse a Dios y que los investigadores den con el responsable del brutal asesinato.

Sus familiares manifestan que la joven recién graduada de bachiller no tenía novio en la actualidad, y que su última  relación sentimental fue hace dos años. “Eran noviecitos de colegio, pero últimamente no le conocíamos novio. No sabemos con quién chateaba por Facebook, porque le pedía prestado el teléfono a su hermanito y cuando se lo devolvía borraba las conversaciones”, dijo un familiar. Sin embargo, no descartan que haya sido un hombre al que conocen como ‘'el negro’ que rondaba por la parte de atrás de su casa.

“Él siempre la acosaba y la molestaba. Cuando iba a la tienda, la perseguía, y siempre la molestaba. Desde ese día no lo hemos visto más”, indicaron los familiares.

En este sector enmontado de Los Almendros fue encontrada la joven Erika Beltrán.

Frente a un altar con una vela y flores rojas en memoria de Erika Patricia, su madre Eludys Calderón Amaya no soportaba el dolor de saber que la única mujer de los 8 hijos que tuvo estaba muerta, asesinada de una manera cruel.

“Acabaron con la vida de mi hija. Ella no era una niña verbenera, no era constante que saliera a la calle. Era todo lo contrario, una joven que siempre me ayudó en la casa. Trabajaba vendiendo minutos para ayudar económicamente los gastos de la casa. Me la mataron de la peor manera”, dijo la desconsolada madre.

Le truncaron los sueños de ser administradora de empresas

En diciembre de 2015, Erika Patricia se graduó de bachiller del colegio José Prudencio Padilla del barrio Los Robles, de Soledad, y en su mente tenía la idea de ser una gran administradora de empresas.

Luego de graduarse, Erika no se quedó de brazos cruzados y comenzó a trabajar en la venta de minutos para poder costear parte de sus estudios. Pudo inscribirse en la Universidad al barrio:  quería estudiar su anhelada carrera en la Corporación Educativa del Litoral.

“Estaba a pocas semanas de ingresar a la del Litoral. Hoy lunes 25 de enero comenzaba un curso de atención a Primera Infancia en una academia de Metrocentro. Ahora no la tenemos por qué un criminal le truncó el sueño”, indicaron.

La joven estaba apadrinada desde sus dos años por la Fundación Children´s International.

Piden justicia

Con profundo dolor los familiares pidieron a las autoridades que investiguen el hecho.

“Que no quede impune y capturen al que hizo esto. Ella no era una niña de calle. Que investiguen quién fue el que acabó con la vida de mi hija”, dijo la señora Eludys.

Recompensa hasta de 10 millones de pesos

Para lograr avanzar en la investigación que conduzca a la identificación y judicialización de quienes tengan responsabilidad en este hecho violento, la Gobernación del Atlántico en coordinación con el Cuerpo Técnico de Investigaciones, CTI, ofreció una recompensa de $10 millones a quien suministre información efectiva y verificable.

“Es inadmisible atentar contra la vida y dignidad de las mujeres. Lo que le pasó a Erika nos afecta a todos porque hoy hay un padre, una madre, una familia sufriendo por este caso que nos determina a que actuemos con agilidad y prontitud porque quienes hicieron esto tienen que pagar”, indicó el Gobernador del Atlántico Eduardo Verano De la Rosa.

Solo queda esperar que las autoridades hagan su trabajo para que capturen al responsable, y que la justicia cumpla para que no quede impune.

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